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Explora Seúl al aire libre y descubre su lado más vibrante
Seúl es una ciudad donde la tradición y la modernidad conviven en perfecta armonía. Sus enormes rascacielos contrastan con templos centenarios y montañas que rodean la ciudad, creando un escenario perfecto para disfrutar de actividades al aire libre.
Con un clima que varía desde inviernos fríos y nevados hasta veranos calurosos, cada estación ofrece una forma distinta de descubrir la capital de Corea del Sur. Aquí tienes algunas experiencias imprescindibles para vivir Seúl fuera de los espacios cerrados.
1. Pedaleando por Seúl: carriles bici y vistas al río Han
Seúl es una ciudad perfecta para explorar sobre dos ruedas. Sus numerosos carriles bici recorren el río Han, los barrios históricos y las modernas avenidas de Gangnam, permitiendo conocer la ciudad de una manera dinámica y sostenible.
Si quieres una experiencia completa, puedes unirte a un tour en bicicleta y pedalear junto a un guía local que te llevará por los rincones más emblemáticos de la capital.
2. Historia viva en la Zona Desmilitarizada de Corea
A solo una hora de Seúl, la Zona Desmilitarizada (DMZ) es uno de los lugares más impactantes de Corea del Sur. Este territorio, que separa las dos Coreas, es un testimonio vivo de la historia reciente y un sitio cargado de simbolismo.
Durante la visita, podrás ver el Puente de la Libertad, los túneles excavados por Corea del Norte y el mirador desde el que, en días despejados, se puede vislumbrar el país vecino.
3. Relajarse en los parques urbanos y escapar del bullicio
Seúl está llena de parques urbanos que ofrecen un respiro del bullicio de la ciudad. Lugares como el Parque de Namsan, donde se encuentra la famosa Torre N de Seúl, o el Parque de Hangang, a orillas del río Han, son ideales para pasear, hacer picnic o simplemente disfrutar del aire libre.
Además, en otoño, los parques se tiñen de rojo y dorado, convirtiéndolos en escenarios perfectos para fotografías espectaculares.
4. Naturaleza y paisajes de película en la isla de Nami
A unas dos horas de la capital, la isla de Nami es un destino perfecto para quienes buscan un día de naturaleza y tranquilidad. Famosa por sus alamedas de árboles y su aparición en doramas coreanos, es un lugar ideal para pasear, montar en bicicleta o simplemente disfrutar del paisaje.
Cada estación le da un color diferente: en primavera florecen los cerezos, en verano es un oasis verde, en otoño se llena de tonos rojizos y en invierno la nieve crea un escenario de cuento.
5. Subir al monte Bukhansan y admirar Seúl desde las alturas
Si te gusta el senderismo, el Parque Nacional de Bukhansan es el lugar perfecto para una excursión al aire libre. Con varios senderos que atraviesan bosques, templos y formaciones rocosas, ofrece vistas panorámicas increíbles de Seúl desde su cima.
La ruta puede ser exigente, pero la recompensa es un paisaje espectacular y la oportunidad de ver una cara más natural de la ciudad.
6. Espectáculo de luces y agua en el puente Banpo
El puente Banpo, que cruza el río Han, es famoso por su espectáculo nocturno de luces y agua. Su fuente, la más larga del mundo, se ilumina con colores vibrantes al ritmo de la música, creando un ambiente mágico.
Es un lugar ideal para un paseo nocturno, ya sea a pie o en bicicleta, mientras disfrutas de la brisa del río y las vistas de la ciudad iluminada.
7. Recorrer los palacios reales y viajar en el tiempo
Los palacios de Seúl son una ventana al pasado de Corea. Gyeongbokgung, el más grande e importante, es un imprescindible para entender la historia del país. Puedes recorrer sus patios, jardines y pabellones mientras asistes al cambio de guardia, una ceremonia llena de color y tradición.
Si buscas una experiencia aún más auténtica, puedes alquilar un hanbok (traje tradicional coreano) y sentirte parte de la realeza coreana mientras paseas por sus salones centenarios.
8. Explorando los mercados callejeros y su gastronomía
Pasear por los mercados al aire libre de Seúl es una de las mejores formas de conocer la vida local. Gwangjang Market es famoso por su comida callejera, donde puedes probar platos como los bindaetteok (tortitas de judía mungo) o el kimbap.
Por otro lado, el mercado de Dongdaemun combina tradición y modernidad, con puestos de ropa, accesorios y souvenirs para todos los gustos.